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Nunca me gustaron los números impares, esta vez los dos son impares, la edad de Cristo, hacia los 40 cuesta abajo y sin frenos.
Tengo que dar gracias por lo que soy, por lo que he vivido, por lo llena que tengo la maleta de vivencias y cariño, por tener salud y trabajo, hoy no puedo quejarme, sólo puedo sonreir y dar gracias a Dios por permitirme, un año más, estar aquí.



